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Ciao a tutti!
Continuando con mis entradas de cocina italiana, hoy os presento una de las más sencillas recetas jamás vista: pasta a la matriciana.
Los ingredientes son los que siguen:
Los ya famosos 100 gr de pasta per cápita; en este caso hemos utilizado un tipo de macarrones de una marca de pasta napolitana, que ha comprado la buena de mi compañera de piso

Lardo – Panceta de cerdo
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Passata di pomodoro (salsa de tomate); en nuestro caso usamos la que hace la abuela romagnola de mi compi de piso (bueníí´´iíísimaaa)
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Aceite de oliva virgen extra; siciliano a ser posible
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Parmigiano
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Pimienta
Sal
*No se le suele poner, pero a mí me gusta a morir:un poquete de cebolla
Elaboración:
Cortas el tocino en trozos pequeños. Se fríen bastante tiempo, hasta que veamos que está crujiente. Sacamos la panceta del aceite y sofreimos un poquito de cebolla. Añadimos la passata di pomodoro con pimienta al gusto y la hacemos freir a fuego medio durante cuanto más tiempo mejor. Yo he llegado a escuchar de un romano amigo mío, que su abuela solía dejar la salsa friendo a fuego lento, durante una noche entera…
Una vez la pasta está cocida, se añade a la sartén junto con la panceta, y se pone a freir a fuego lento durante unos minutos para que se agarre bien la salsa a la pasta.
Ya en el plato se le añade un poco más de pimienta, y se le ralla un poco de parmigiano, y al lío!
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Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca

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Continuando con mis vivencias en Roma, abro un espacio de cocina italiana.
Tengo la gran fortuna de vivir con un Romagnolo de Rimini y una Sarentina de Lecce, lo cual, entre otras cosas, me proporciona una fuente infinita de costumbres italianas que de otro modo jamás llegaría a conocer.

Hoy os presento la Pasta Marcello (Bautizada por mí, en honor al rubio compañero que me la enseñó), spaghetti alle alici, que vendría siendo Pasta con boquerones.
Ésta mezcla que puede parecer extraña, es un ejemplo perfecto de lo que es la cocina italiana.´
Ésta no consiste en mezclas imposibles, en ingredientes exóticos combinados a lo Severus Snape. Para nada. Más bien consiste en unos pocos principios INCUESTIONABLES que aplicados de forma adecuada, nos permite hacer comidas exquisitas y bellas por su simpleza.

Los ingredientes de este plato serían:
100 gramos de pasta per cápita
1 bote de passata di pomodoro: que vendría a ser tomate natural triturado, no frito.
2 boquerones en sal
1 “puñado” (siento no poder ser más exacto) de “capperi salati”: alcaparras en sal (Otra de las verdades inquebrantables sobre Italia, aplicable también a la comida, es el amor por tu tierra: no sirve cualquier alcaparra, se necesitan alcaparras puglieses).
Un par de ramas de hierbabuena
Peperoncino al gusto
1 ajo
Mucho aceite de oliva virgen (ya si es siciliano hemos triunfado)
Proceso:

Mientras se cuece la pasta (no olvidar que cada pasta tiene un tiempo de cocción que está escrito en el paquete, ni un minuto más ni uno menos), se sofríe un ajo en una sartén con aceite en abundancia. Se añaden los boquerones bien limpios sin escamas, raspas, cabeza ni cola. Se deja freir a fuego medio, deshaciendo los boquerones con la paleta. Se añade la passata y se deja freir a fuego vivo largo rato (“si fa tirare la pasta”, ver vídeo). Se estrujan las alcaparras y se añaden a la mezcla, y se añade también la hierbabuena. Se sala y se echa peperoncino al gusto.
Cuando la pasta esté cocida, se cuela y se añade a la mezcla durante un par de minutos removiendo con la paleta.
A los platos y a la mesa!

Según mis compañeros de piso es un pecado, pero yo suelo añadirle un poco de parmigiano rallado, porque gusta muchísimo.
Aquí os dejo a mi compañero:

Nos vemos!
Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


Hola compis!

Continuando con mis peripecias por la cità eterna, hoy os hablarè del plan de este sàabado por la noche.
Como bien sabrèis por mis mùltiples posts sobre Florencia, siento un carigno (escribo desde un teclado italiano, asi q perdonad la falta de nuestra letra patria, y de los acentos) especial por esa ciudad. Y tan grande es ese sentimiento, que me ha hecho convertirme en seguidor acerrimo de su equipo, la Fiorentina.
Hace tres agnos estuve en su estadio, el Artemio Franchi, viendo un partido contra el Gèenova, equipo al que tumbamos sin mucho esfuerzo. Pues bien, este agno se me abria una nueva puerta : viviria en Roma. Hasta este fin de semana, no seguia mucho los partidos de la Roma, ya que, como he dicho, soy Tifosso Fiorentino, pero no puedo negar que, al menos entre la Lazio y la Roma, me quedaba con la Roma.
Desde que me dieron la beca, mi hermano y yo hemos estado fraguando el plan de que se viniera a ver la Roma Fiorentina, y ya de paso quedarse unos dias conmigo aqui. Al final no ha podido ser, y ha tenido que ver el partido por internet, mientras yo he disfrutado del partido en el estadio.
17 euros me ha costado una entrada en la Curva Nord, la tradicionalmente curva de la Lazio, pero que en partidos de la Roma se convierte en el fortin visitante.
Asi que ahi estaba yo, en medio de una batalla entre Romanos a mi izquierda y Toscanos a mi derecha. Y es que el calcio aqui se vive de una manera muy especial. Y si unimos esta, a la otra gran pasion de los italianos, la politica, tenemos un cocktail digno de merecer. Y es que la rivalidad entre estas dos escuadras, deriva de la tradicional lucha entre las dos regiones;
de un lado Firenze, la primera capital de Italia, la cuna del italiano, la cuna del Renacimiento, ciudad que brilla con luz propia, y que enamora desde el primer momento que pisas sus calles.
Del otro Roma, capital del Imperio, capital de Italia, capital de la cristiandad, ciudad de papas e intrigas, decadente como ninguna, pero excepcionalmente bella.

Del partido, poco que decir. Un primer tiempo muy igualado donde cada escuadra se encomendo a su estrella, el joven viola Borja Valero para los visitantes, y el eterno Capitano del lado Giallorosso. Que espectàculo ver a esos dos monstruos sobre el terreno de juego; en plena cuna del catenaccio, ambos hicieron jugar a sus respectivos equipos como si de un Madrid Barsa se tratase.
Y el segundo tiempo si que tiene poco que contar, dominio absolutode la Roma, que le comio la tostada a una Fiorentina atrevida, pero aun joven de espiritu (y es que pocos equipos aparte del Barsa de Guardiola podran jugar y ganar con tan solo tres defensores).

Resultado, 4 – 2 para la Roma; un frio negro; mi conversion en Giallorosso, y un sentimiento que tardare en perder; que asco me da mi Real Madrid; mientras la Roma mantiene y mantendra siempre a su capitan, nosotros le damos la patada a nuestros dos grandes capitanes de los ultimos tiempos, Raul y Hierro, y ya empezamos a pensar en echar a Casillas. Pero que se le va a hacer, soy y siempre sere madridista.

Inno de la Roma (con la carne de gallina)

Alineacion de la Roma (perdonad la orientacion)

Adjunto tambien unas fotos echas con el movil de la zona, que no me entretengo ahora en explicar, pues tiene miga suficiente para un post propio, entre tanto, un avance; Que puto miedo!

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@CardufoDaConca
Adriàn Cardo Miota



En la falda sur de los Alpes se encuentra uno de los pueblos con más encanto que puedo recordar. Tierra cuyo nombre conocíamos por el célebre matemático,

Bernard Bolzano – Fuente wikipedia.org

y que por siglos mantuvo con Trento una lucha encarnizada por la primacía de la zona y que hoy se reduce a cuál de las dos atrae más turistas y más visitantes en sus fiestas patronales, Bolzano fue una continuación de aquella sensación de libertad que poco antes disfrutamos en las montañas de Insbruck.
La llegada, tras un precioso viaje a través de los Alpes, no fue muy alagüeña, tónica ya de nuestro viaje; la estación era pequeña, en las afueras del pueblo, y la consigna quedaba fuera de la misma. Sin embargo esto último tuvo su encanto, ya que el encargado era camerunés y mantuvimos una interesante disputa sobre si Guardiola había hecho bien pasando de Eto’o y fichado a Ibrahimovic. Una vez llegado al centro del pueblo la cosa cambió.
Llegamos a la tarde, lo cual nos procuró el primero de muchos días a la roja luz del atardecer italiano, algo que yo hacía exclusivo de la Toscana, pero que unos cuantos días de descanso en Verona harían ver mi equivocación. Dios, ¡cuánto amo Italia!

Centro de Bolzano/ Fuente http://www.italianvisits.com


Nos dedicamos al paseo por sus anchas calles de edificios de apariencia amarfilada y señorial, y cuando llegamos a la plaza del pueblo descubrimos un escenario montado y montones de mujeres de color, cuyas anchas y bamboleantes caderas nos indicaron su procedencia carioca; efectivamente, esa noche era la fiesta patronal de Bolzano.
Con el sol ya casi desaparecido salimos de la plaza por una calle descendente, donde encontraríamos otro de los amigos que nos acompañaría el resto del viaje. De hecho aún está en mi cajón de recuerdos del interrail: un paquete de tabaco de liar, con papel, filtros y un mechero dentro. Ninguno fumábamos, pero los días que nos quedaban nos procurarían un buen puñado de momentos propicios para un pitillo.
Como ya he dicho, la noche nos alcanzó. Y no teníamos sitio donde dormir, una vez más. Salimos del centro del pueblo en dirección a las montañas y encontramos un parque atravesado por un rio, cuya orilla se encontraba tapada por árboles que creo recordar que eran chopos: el lugar perfecto para pernoctar.
Solucionado ese gran problema, volvimos a la verbena, cerveza y pitillos en mano y dispuestos a mover las caderas imitando a aquellas bellas aunque algo rellenitas señoras del Brasil. ¡Gran noche amigos! A partir de aquel momento tengo poco recuerdos, pero el dolor de cabeza del día anterior me da alguna pista.
Algo ebrios , a altas horas nos fuimos a nuestro parque, en cuyo centro encontramos una tienda de campaña cerrada a cal y canto. Pobres amantes, pensaban que aparte del frío, la tela aísla del ruido.
Bajamos a nuestra orilla, extendimos la manta térmica que había salvado de más de una a Leopoldo, y nos echamos a dormir, Leo a la izquierda, Fer en el centro y yo a la derecha, los tres tapados con el saco de Fernando. Al poco caí derrumbado, y a eso de las 9 de la mañana del día siguiente Fernando me despertaría enfadado. Apenas había podido dormir, pues en cuanto me dormí les quité el saco y me enrollé en él, consiguió conciliar un poco el sueño y se despertó porque se había deslizado hacia abajo y sus largas piernas habían caído en el río. Al poco de amanecer despertó, y, aliviado al ver que nuestro compañero de color también había despertado se fue a hablar con él. Sin embargo a los pocos minutos, Leo se engancharía al teléfono para hablar con su novia, así que Fernando estaría más de una hora solo, soñoliento, medio resfriado, y con un hambre de caballo.

Me despertó, tomamos nuestro ya clásico frugal desayuno compuesto por una galleta de chocolate, que abríamos, lameteábamos el chocolate de dentro y cuando ya estaba peladica, nos la metíamos a la boca. Dimos un último paseo por las afueras montañosas del pueblo y nos fuimos a la estación. Siguiente destino, Verona.

P.D: esa noche me llevaría otro gran recuerdo del viaje; al levantar descubrí que a pocos centímetros de mi cara había una jeringuilla usada tirada, pero es que unos metros más allá había un puente, bajo el cual había un par de vagabundos rodeados de estas últimas. ¡Qué suerte no haberme movido mucho, pues me salvé por my poquito! Sin embargo nada me libró de que una malditas arañas llenaran mi cuerpo de picaduras…

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Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


Florencia desde Piazzale/ http://www.wikipedia.org

Siguiendo con la serie de “Ciudades de cuento”, esta vez os hablaré de Florencia, la capital de la Toscana, la cuna del arte, la ciudad de Galileo, de Leonardo, de Miguel Ángel y de tantos otros. Para los que me conocéis, no os sorprenderá para nada que hable de Firenze, de hecho, seguramente estaríais pensando que qué raro que no lo hubiera hecho ya.

La mañica y Pompeo en el Ponte Vecchio/ Fuente propia

Y es que soy un total enamorado de Florencia. Los que os habéis quedado boquiabiertos contemplando el Duomo, los que habéis subido a Piazzale Miquelangelo y os habéis quedado embelesados viendo la ciudad, vosotros probablemente sepáis de lo que hablo.
Es absurdo enumerar cada uno de los monumentos de esta ciudad que es en sí misma un monumento esculpido por los más grandes de la historia, pues nunca acabaría. De hecho, mi intención era esa, y haceros un pequeño análisis de los lugares más afamados de Florencia, y la guía Konëman que tengo en la mesa lo puede corroborar. Pero no, mientras escribo esto he decidido hacer un cambio de planes, y

Vistas desde Piazzale/Fuente propia

hablaros de ciertos lugares, mucho menos conocidos pero que tienen un encanto especial, y que conozco gracias a mi hermano, el original Cardufo Da Conca, y a mis dos grandes amigos Jonatello dell Angano y Antonio Andolini da Bolbaite e dell Africa. Y no solo de lugares, sino también os contaré alguna que otra curiosidad.
¿Qué me decís amigos, si os digo que las mejores vistas de Florencia no son las que puedes contemplar desde el Campanile di Giotto, ni desde la cúpula de Bruneleschi? No. Para contemplar esta ciudad en toda su inmensidad no hay mejor paraje que desde Fiesole. Es éste un pequeño pueblo, más antiguo incluso que su rica vecina situado a unos kilómetros de la ciudad, al que se puede llegar en autobús, pero la vuelta recomiendo hacerla andando, o corriendo como antaño hizo mi amigo el negro. Si vas con alguien que conozca el lugar, podrás llegar a la colina donde se dice que el maestro Leonardo probaba sus inventos para conseguir volar, en Montececeri (la historia también cuenta que solía no conseguirlo y que empecinado, tras caer volvía de nuevo a lo alto para volver a caer). Y no solo eso, sino que allí mismo puedes pasar (oficialmente no puedes, pero debes) a las canteras de las que se ha ido sacando piedra para construir la ciudad. Como veis, con Florencia pronto me pongo a divagar y me voy de lo que quiero contar.

Cardufo en Montececeri/Fuente propia

Un sitio de obligada visita son los jardines del Bóboli, los jardines del Palazzo Pitti, la que fue la segunda morada de los Medici en la ciudad, y que varios siglos después sería el hogar de Napoleón Bonaparte, quien pobló los jardines de extravagancias. Aparte del preciosismo propio del lugar, son deliciosas las vistas del Forte di Belvedere y la típica campiña toscana.
La noche fiorentina no tiene mucho que contar. No es una ciudad de bares y discotecas, es mucho más común el encontrarse a los españoles haciendo botellón en Santa Crocce, y a más de un perroflauta (en el buen sentido), echándose un cartoncillo de vino San Crispino en la puerta del Santo Sprito o en Piazzale tocando la guitarra rodeado de la mujer hecha ciudad y en algún que otro caso de algún monumento hecho mujer; Esma, jamás te perdonaré el no aprovechar alguno de esos momentos con aquella preciosa carioca.

Jonathan y Adri bañándose en el Arno/Fuente propia

Florencia es una ciudad de contrastes; al mismo tiempo que te pueden clavar cinco euros por tomar un capuccino, puedes comprar libros y cómics a un euro (benditos Corto Maltesse y Tex). En referencia al capuccino, que de cinco euros alguno, inocentemente, me tomé, aconsejo lo siguiente: en la plaza del Duomo, tomad la Via dell’Oriuolo, y os toparéis en la acera izquierda con la Biblioteca delle Oblate, antiguo convento del Oblate. Subid a la última planta y pedid en la cafetería un capuccino. Tomadlo y sacadlo a la terraza, que, por un lado da al bello claustro interior, y al otro encontraréis una panorámica inigualable de Florencia; la cúpula del Duomo en todo su esplendor. Los mejores cafés que tomé jamás, y lo mejor , el precio, !!!UN EURO!!! No os preocupéis amigos, en breves haré un itinerario indispensable para gastar poco, y disfrutar sin igual de esta bella ciudad.

Mezcla de fotos Biblioteca delle Oblate (a petición de Rita)/ Fuente propia

Bueno, que me alargo, para terminar, citar algún que otro libro y película ambientado en Florencia. Ciao amici!
Libros:
Amor y muerte en Florencia – Sarah Dunant
El monstruo de Florencia – Douglas Preston y Mario Spezzi
Assassin’s Creed: Renaissance – Oliver Bowden
Una habitación con vistas – E.M. Forster.
Hannibal – Thomas Harris
un breve relato sumamente interesante: Una irlandesa en la Santa Crocce – Alberto Frutos Dávalos
http://www.elpaisaguilar.es/upload/ficheros/una_irlandesa_en_la_santa_croce__ganador.pdf
Películas:
Una habitación con vistas – James Evory
Hannibal – Ridley Scott
A estrenar en breves también : El monstruo de Florencia – Aún sin determinar.
Videojuego:
Assassin’s Creed II (Indispensable)

Adrián Cardo Miota

@Cardufodaconca