Me congratula dar el pistoletazo de salida al que espero se convierta en uno de los más visitados, o como mínimo interesantes blogs de viajes y miscelánea que pueblan la red. La idea de iniciar este camino lleva rondándonos por la cabeza desde hace mucho tiempo, pero fieles a la dejadez que llevamos siempre por bandera, esto no ha sido posible hasta que hoy, cansado de estudiar Semiología del Aparato Circulatorio he decidido dar el paso. Al pararme a pensar en cómo abrir este espacio, mi mente selectiva y traicionera sólo me ha permitido recordar una cosa IR-09, la gran aventura de nuestras vidas.

Todo comenzó hará ya 5, quizá 6 años, cuando en una de aquellas memorables clases de geografía, nuestro amado y peculiar profesor, el Padre Joaquín nos habló por primera vez del Interrail. ¿Quién diría que ese hombre, ataviado con un jersey de lana verde, había tomado en Madrid un tren que le llevaría a deambular por Europa sin más rumbo y objetivo que la aventura en toda su acepción?.

Tras años de meditarlo, decidimos que no habría manera mejor de despedir nuestros años de Instituto que embarcarnos en nuestro propio Inter-Rail, con una mochila llena de buenas intenciones, afán aventurero, algún que otro libro, y un Global Pass entre los dientes.

Torre Eiffel/Fuente propia

Fieles a la perfecta planificación que nos caracteriza, nos presentamos el 3 de julio en Chamartín, solo sabiendo que tras 14 horas de viaje en butaca, nos presentaríamos en París Austerlitz. Por no saber no sabíamos ni donde dormiríamos aquella misma noche, ya tendríamos tiempo de encontrar algún acomodo, pero es que por no tener, tampoco teníamos ninguna preocupación.

De aquel horrible viaje, ¿qué decir?, 14 horas sentados, sin poder reclinar el asiento, niños llorando, el doble de Sarkozy roncando como un oso a nuestra derecha, una baraja de cartas… Todo un viaje 5 estrellas.

Yo personalmente me dormí en cuanto apagaron las luces, y solo me desperté al pasar por Hendaya, lugar en el que me asomé a la ventana esperando encontrarme con ese apretón de manos en el que tanto empeño puso nuestro “generalísimo”, y que tan pocos resultados le dio, salvo el envío de la “gloriosa”  250. Einheit spanischer Freiwilliger de la Wehrmacht, nuestra División Azul.

Bueno, por hoy está bien, por aquí os dejo algún recuerdo de aquel día.

Vídeo del Inter-Rail 09

Agur amigos!

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