Category: Relatos y divagaciones



maquis
Aviso para navegantes, la de hoy es una entrada larga como pocas de este blog, pero a mi gusto la más interesante de todas.
Año duro este 2012. Con más luces que sombras, pero con una de estas últimas que ha traído un velo negro al compendio de los 365 días del año del fin del mundo.
Mi abuela Angustias murió este mes de noviembre, y nada ha vuelto a ser como antes. Y es que su sola presencia ya traía una atmósfera de tranquilidad a mi casa de la Vega del Codorno. Tranquilidad que el frío invierno y algún que otro susto en las carnes de otro miembro de la familia no han ayudado a reestablecer.
Lucio ya va siendo mayor. Aunque sigue estando fuerte como un roble, diría que la muerte de su mujer le ha hecho envejecer varios años de golpe.
Yendo al tema que hoy me lleva a escribir, una de las cosas que más me ha hecho ver que hasta él mismo se está empezando a dar cuenta de que los años no pasan en balde (ni siquiera para el Vigía de los Migueletes), es su hasta ahora inédita tendencia a hablarnos de su juventud. Quizá sea porque este momento le recuerda el sufrimiento por el que pasó en aquellos años, pero uno de los temas a los que más recurre es a los años de la guerra, y la quizá aún más dura posguerra.
Una de las anécdotas que más me han llamado la atención es un supuesto encuentro con los maquis.
Cuenta Lucio que, al morir su padre siendo él un niño, como tantos otros españoles, tuvo que ponerse a trabajar. Él lo haría en el monte, entre otras cosas cuidando del ganado.
Uno de los días en que desempeñaba tal labor en la Cañada de las Tablas, cuando él y sus compañeros estaban terminando de comer un guiso de conejo con pan de maíz, vio a unos hombres malvesitdos y famélicos acercarse a su grupo. Siendo él un niño desde luego que nadie se referiría a él, por lo que no tiene conocimiento alguno de lo que aquellos hombres vendrían a hacer a mi pueblo. Pero curioso y rapaz como pocos, mi abuelo preguntaría a alguno, que le respondería que eran maquis y que venían a ver si podían darles algo de comer.
Verdad o no, lo que sí que cuenta mi abuelo es que después de hablar con el cabecilla de su grupo, estos individuos dieron cuenta de los restos de la comida con unos modales que no podían responder a otra cosa sino al hambre voraz que traerían, tras lo cual abandonarían la cañada con dirección hacia el sur.
No sé que veracidad puede tener esta historia, pero la verdad es que me gusta mucho oir a mi abuelo hablar de su vida, pues muchos hay que no saben nada de su familia, muchas veces por la falta de la misma y muchas otras por desinterés.

Esto que voy a enseñaros ahora es un fragmento de un libro que hace tiempo que mi tío Faustino me mandó comprar como trapicheador oficial de la familia que soy. La referencia es esta que sigue:
– F.Cava, Salvador Los guerrilleros de Levante y Aragón. 2 El cambio de estrategia (1949-1952) pp 38-40, Tomebamba Ediciones, 2008; Cuenca.

(…) Sin embargo, uno de los hechos más ilustrativos de los que los condicionantes de acción y represión siguen en parecidos cauces que se implantaran en los inicios de la lucha armada es el que tiene lugar en Vega del Codorno. El día 27 de marzo doce guerrilleros, prácticamente todo el grupo de “Paisano” nombrado anteriormente, con “Elías” de vigilancia cerca del río Cuervo y con “”Luquillas” que se había quedado en el campamento cuidando de un enfermo, se presentaron en casa del antiguo alcalde Feliciano González Cerdán 30 de unos sesenta y cinco años. Su domicilio fue saqueado, se llevaron cuatro jamones, otros artículos de comer, prendas de vestir usadas y unas 4000 ptas. Después, al exalcalde, lo sacarían de su casa y le darían muerte en las inmediaciones de la puerta con cuatro disparos. Allí mismo dejarían varias octavillas indicando el sentido político de tal decisión: “Agrupación Guerrillera de Levante. 5ºSector, 10ª Brigada. EM. Ha sido ajusticiado por falangista recalcitrante colaborador del régimen y verdugo del pueblo. Viva la República. AGL. Muerte a Franco y Falange”. De madrugada, a las ocho de la mañana, su nuera Rufina Cava Garay, del barrio de la Iglesia, daría cuenta en el destacamento al cabo Juan Romero Martí de lo acaecido e inmediatamente toda la dotación del cuartel, conformada además por los números Otilio Plaza Bonilla, Jacinto Villalba Martínez, Miguel Sánchez Moreno, Alejandro Rodríguez Calatrava y Cruz López Solea, se dirigían al barrio de Los Chorretas donde residía el antiguo alcalde y había tenido lugar el trágico suceso.
Los guardias comunicarían inmediatamente a su superior del puesto de Tragacete lo acontecido y mientras tanto se dedicarían a recabar información de todos los moradores de la casa que supieran algo de los hechos. Uno de los primeros que denuncia haber visto a los guerrilleros la noche anterior, sobre las 9 de la tarde al volver de cerrar el ganado en una paridera, es el pastor de Santa María del Val de 17 años, que no sabe escribir y por lo tanto no firmará su declaración, Eleuterio Molina Heras. Pastorcillo del amo ganadero Paulino Cardo de la Hoz (de 30 años), este último yerno del exalcalde asesinado pues estaba casado con Felisa González Ochandio, con domicilio también en el barrio de los Chorretas, casa con casa con su suegro. Viviendas que además se comunican por el interior.
Ha visto, dirá, entre 19 y 20 guerrilleros en la puerta de la casa de su amo. Lo primero que le preguntan es si vive en la casa y al confirmarlo le piden que toque en la puerta que abrirá Paulino Cardo. Al instante tres guerrilleros entrarán en la vivienda y tras paralizar a los moradores llevándoselos a la cocina, les preguntan por el armamento que poseen (una escopeta que hacen traer), por el somatén del pueblo y por la comunicación con las casas colindantes. A todos los retenidos: el matrimonio, los suegros Feliciano González y su mujer Ricarda Ochandio y la cuñada Aurelia González (de 24 años), los sientan junto al fuego y registrarán las dos casas 31, la del exalcalde con la presencia de la madre y la hija, mientras otro guerrillero custodia a la abuela en la escalera, y la de su yerno. El resto permanecería sentado junto al fuego, vigilados por dos guerrilleros. Al poco tiempo de este desarrollo narrativo uno de los guerrilleros se llevaría a Feliciano González al exterior de la casa y acto seguido sonarían los disparos. Los maquis antes de irse conminaron a los asaltados a que nadie saliese de la vivienda hasta el amanecer, cosa que así hicieron ante el temor de las amenazas, la oscuridad de la noche y la distancia existente de un barrio a otro. Antes de irse también preguntaron por el secretario, “El Tuerto”, que en esta ocasión se hallaba en Cuenca.
Como de costumbre, la acción no puede quedar sin reacción pública, notoria y extrajudicial. Posteriormente las fuerzas de la Comandancia establecidas en el pueblo, desplazados desde otros destinos, y todo su operativo al mando del teniente de Tragacete, Manuel Jiménez Miralles 32, detendrían a dos vecinos señalados en las fuerzas derechistas locales como gentes de izquierdas “con malos antecedentes”, sin más. Las personas detenidas el día 29, a las diez de la noche, fueron conducidas desde el Barrio del Molino donde residía la primera de ellas, José Felipe García33 apodado “El Judas”34 al que llevan esposado, hasta el Barrio de la Cueva donde vive el segundo de ellos, Dionisio de la Hoz Castillejo35. A Dionisio de la Hoz no llegarían a esposarlo dada su avanzada edad, más de 60 años, pero sí que le atan las manos con un cordel. Los dos son arrestados como supuestos enlaces de “bandoleros”. Son sus captores el cabo Juan Romero Martí /del Grao de Sagunto, destinado a San Clemente, ahora en Vega del Codorno) y los guardias Miguel Sánchez Moreno (de San Javier, Murcia, del puesto de Huete, de 25 años), Alejandro Rodríguez Calatrava (de Puertollano, puesto de Huete, de 31 años) y Otilio Plaza Bonilla (El Pedernoso, Cuenca, DEL PUESTO DE Honrubia, de 37 años). Su traslado hacia donde se encuentra el teniente para continuar su interrogatorio y al tiempo exigirles que les indicasen y acompañasen al supuesto lugar donde se entrevistaban con la guerrilla, en la Cuesta de la Vega junto al río Cuervo, fue anticipo de funeral. Su asumido crimen por intento de fuga ejemplifica una tétrica fórmula de norma común, reiterada, contra la población de izquierdas. Todos los guardias declararían que al intentar huir los dos detenidos el cabo dio la orden de dispararles y todos les hicieron cuatro tiros con sus respectivas pistolas. Cuatro tiros que tendría cada uno de los cadáveres, precisamente los mismos que había recibido el alcalde ajusticiado por la guerrilla. Curiosa coincidencia del ojo por ojo y bala por bala ejercida desde el poder franquista en otra doble aplicación de la infausta ley de fugas. Desde aquí se marcharía el grupo de “Paisano” hacia el nuevo campamento de Salinas de Valdetablado, habilitado tras el antiguo del año 1948. Unos doce guerrilleros se juntarían en esta ocasión de los que ocho pronto saldrían a una nueva misión, en tanto que los cuatro restantes, entre ellos quien realizaba las labores de cocinero por estas fechas, “Eugenio” y “Luquillas”, se quedarían en el campamento, para al ir a enlazar al cabo de unos días con los que acababan de salir.

30 Fue alcalde tras la guerra civil hasta el año 1945 en el que le sustituye Manuel Castillejo Sánchez, nombrándose también nuevos gestores paulino Cardo de la Hoz y Bienvenido Ferrer Nicola, El término de Vega del Codorno, como zona limítrofe con el río Tajo, había sido paso continuo de gentes hacia el bando nacional. En una ocasión varios vecinos del pueblo actuaron contra este servicio clandestino de pasos dando muerte a dos sacerdotes, el párroco de Torrecilla, Ovidio Martínez González, y al de Valsalobre, Gerardo del Olmo Fernández. Segundo de la Hoz Castillejo, guarda asesinado por la guerrilla en 1947, y en 1939 jefe local de falange, sería uno de los denunciantes tras el final de la guerra de los vecinos que participaron en esta acción durante la contienda. Así se vieron envueltos en dicha denuncia, y en la quema de la iglesia o requisa de reses: Desiderio Martínez Abejar (secretario de UGT), Narciso Ródenas, Narciso Castillejo, Alejandro Checa, Juan Castillejo, Andrés Sánchez, Juan Felipe Cava González, Valentín González, Jesús Rustaraz, Paulino González, Félix Cardo, Pascual Sánchez, Pedro González, Daniel Torrijos Olivares (secretario de la UGT) y Cayo González. Además de esta acción contra un numeroso grupo de vecinos de Vega del Codorno que ingresarían en la cárcel a partir de abril de 1939, también se les encausará por haber requisado para el ejército republicano, de acuerdo con el comité local, unas mil cabezas de ganado lanar al vecino de Priego, Garde, ganado que le sería devuelto al finalizar la guerra civil.
31 Se llevarían en esta ocasión la escopeta de un cañón (que romperían por la garganta y abandonarían sobre unas peñas a unos quince metros de la casa dada su inutilidad como arma de combate), un jamón, once pares de calcetines, un trozo de jabón, una toalla, tres camisetas, un par de pantalones de pana y seis kilos de azúcar de casa de Paulino Cardo, y unas cuatro mil pesetas de la vivienda del antiguo alcalde.
32 Quien realizaría la instrucción sumarial conjuntamente con el guardia Manuel Fernández Álvarez, como secretario.
33 José Felipe García caería muerto a unos tres metros por encima del camino de la Cuesta de la Vega y a unos ochenta por encima de una peguera. Vestía de pana y abarca, y llevaba una manta de cuadros. En la cartera guardaba un billete de cien pesetas y documentos militares a nombre de Víctor Felipe García y José Felipe García y un sobre con matasellos de Francia dirigido a Josefa García. Su cadáver tenía cuatro orificios de balas, uno con entrada por la parte anterior del vientre y tres por la parte posterior de la cabeza.
34 Las razones de la actuación del cabo cara a las detenciones de los vecinos no son otras que sus antecedentes familiares ni siquiera personales y mucho menos denuncias individuales: “dijo que el fundamento de sus sospechas para detener a los mencionados individuos obedece a que los cree enlaces de los bandoleros, porque el primero tiene pésimos antecedentes, dedicándose a vender por todos los contornos géneros o artículos intervenidos y tener un hermano huido desde la terminación de la guerra, llamado Eugenio, que se cree merodea por estos contornos, y el segundo, también de muy malos antecedentes por su mala actuación en esta zona en dicha guerra por ser uno de los que prendieron fuego a las imágenes de esta localidad, habiendo estado en la cárcel por ello, tres o cuatro años, y además tener un hijo llamado Dionisio de la Hoz Cava, que se escapó de un campo de concentración de Toledo y en la actualidad está con los bandoleros de esta comarca y otro hijo del mismo que fue fusilado por als tropas de Ejército Nacional por su actuación” (Causa 1.152-49, AJMM).
35 Su cuerpo estaba a unos cincuenta metros del anterior. Llevaba una pelliza y ropa de pana, así como alpargatas. En su cartera había diversos documentos, tarjetas de identidad, sellos de correos y algunas notas. También portaba un reloj, un estuche de gafas y dos billetes de 25 pesetas. Igualmente su cuerpo mostraba una herida de bala de entrada por la parte delantera del pecho y tres por la parte posterior de la cabeza. Desde luego los guardias tuvieron buena puntería, más que precisa, con los dos “huidos”. Los cuerpos serían trasladados en caballerías hasta el depósito municipal.(…)

Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


Terminado
Hola amigos!
Hoy tenía preparada una entrada sobre mi día de escalada, pero por problemas técnicos se tendrá que posponer.
Ya ando por España, pero solo de vacaciones, y lo cierto es que , aunque echo mucho de menos mi amada Italia, no hay nada como volver al hogar. Y es que las hoces, el casco antiguo, la montaña, la sierra, siempre han estado ahí, pero no las he echado más de menos en toda mi vida. Tengo ansia de acampar en Alto Tajo, de trepar por el Alfar y los Paúles, de desayunar en el casco… ¡Cuánto tiempo no habré perdido, delante del ordenador, la consola, o detrás de la pelota y de algún que otro conejillo!

Lo que hoy os muestro es el trabajo conjunto de dos buenos amigos y un servidor. Los susodichos son Tere y Fito, dos personas con las que he pasado horas delante y detrás de la barra de un bar. Pero no de cualquier bar, sino de Las Cabañas el Sabinar, en la Vega del Codorno, mi pueblo.
La gran pasión de mi jefe, Fito, es el monte, y por ello convirtió su bar restaurante en un museo en honor a la naturaleza, al monte serrano del que todos disfrutamos y pocos sabemos valorar.
A unos 150 kilómetros de Madrid se encuentra un lugar excepcional, un rincón para dejarse llevar, donde, aunque parezca un tópico, las horas no parecen correr, y los meses pasan sin darte cuenta, hasta que la muerte de algún vecino te hace caer de golpe en una realidad que no hace honor a tan privilegiado lugar. Una realidad donde los pueblos no son rentables y la montaña queda olvidada. Tristemente no tardaremos en darnos cuenta de que el abandono del medio rural no es que no sea la solución, si no que se convertirá en un infierno, donde no importarán la bajada de la prima de riesgo, ni la rebaja del déficit. Pues las cifras no limpian el monte de hierba seca ni de ramas caídas, los rescates económicos no empuñan mangueras ni evitan que hectáreas se calcinen y que pueblos caigan en ruina. Muy en voga están las protestas por los recortes en sanidad y educación (y yo soy uno de los que grita hasta que se queda sin voz), pero lo cierto es que no nos paramos a escuchar los gritos de auxilio de pueblos y montes que están condenados a desaparecer en un ambiente social como el que se nos presenta, en el que, para aumentar el control que ya tienen sobre nosotros, nos quieren reunir a todos en las ciudades, pues manteniendo las ovejas en un solo y gran rebaño, es más fácil de hacer con ellas lo que les venga en gana.

Yendo a cosas un poco más alegres, os dejo un vídeo que realizaron Fito y Teresilla para darle promoción a la zona y al negocio donde tantos y tan buenos momentos he compartido tanto con ellos dos, como con mis buenos amigos Waky, Jose Ramón y el Gallino.

Y aquí unas fotillos que hemos ido haciendo para las rutas guiadas:
salto

Ciervo2

Ciervo Ojos

Ciervos2

Culetes

Defenderwaki

focarros

Liebreceta

Manada

Ojos Fito

Perfecta

Perfecta2

rayon

rayones

rayones2
Chorrero

Ciervas mirando

Ciervecetillo olmos

Ciervos fila

Ciervos lejos

Cuevezucha

Dehesa de los olmos

Mirador
Ésta no será la última vez que os cansinee con mi tierra queridos amigos.
Un abrazo!
Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


Hola amigos!

Hoy cambiamos un poco de tercio, y en vez de hablar de viajes y experiencias os voy a mostrar unas fotillos que he hecho hoy. No sé si lo sabréis, pero el antiguo ICONA (Instituto para la conservación de la naturaleza), emprendió la labor, hace ya un buen puñado de años, de poblar los bosques españoles de casas de madera para que los pájaros anidaran. Lejos de verse cumplido ese objetivo, las casas para pájaros se han convertido en objeto de búsqueda por parte de coleccionistas, que con ahínco buscan poseer la más variada selección de estos fetiches. Ahí van algunas que he visto en casa de un amigo:

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Aprovecho, y os pongo un enlace al primer capítulo de El Hombre y la Tierra, que está ambientado en mi pueblo, las Majadas, en el parque del Hosquillo, de ICONA. Harto estoy de oir a mi abuelo contar que el llevaba a Felix Rodríguez de la Fuente en su furgoneta:

Ale amigos, os prometo que en breves os volveremos a hablar de nuestras aventuras!

Adrían Cardo Miota

@CardufoDaConca


Aunque nuestro blog tiene más de viajes y vivencias, me parece indispensable iniciar esta serie de seres mitológicos que nos hemos ido encontrando  a lo largo de nuestras vidas, y quién mejor para inaugurar que nuestro querido:

Barnabus Burwinkle


Una tarde de lluvia de las que hacía tiempo que no veíamos en Cuenca me alcanzó cuando salía de comprar el pan en La Golondrina, de Ramón y Cajal. Desde hacía varios años a mi madre le gustaba comer los domingos con el pan de la abuela, de la Golondrina, así que aquella mañana cogí mi Vespino y allí estaba, con un pan bajo el brazo mientras afuera caía el diluvio universal. ¿Qué le voy a hacer? – me dije.
Salí de la tienda tapándome la cabeza con el pan y gire a la derecha para enfilar el Camino Cañete, donde tenía aparcada mi moto. Al ver El Roco, se me ocurrió que sería un buen momento para tomar un café.
– Un carajillo de coñac, negro como el humo. – pedí – A ser posible de Carlos I.
– Lo siento señor, se nos acaba de terminar, ¿ lo quiere de Terry?
Vaya faena, perdía una valiosísima mañana en un bareto de mala muerte, calado hasta los huesos, y ni siquiera podía disfrutar de un chorrillo de mi coñac favorito en el café.
– Tome, es Carlos I– dijo una voz a mi derecha. Me giré y me encontré con un hombre de unos cincuentaitantos, moreno y de rostro cansado, que me tendía una copita. – No lo he tocado.
– Gracias – le dije mientras echaba un poquito de ese sabroso líquido ámbar en mi café. – A quién tengo el honor de agradecer este favor.
– Me llamo Mauricio – me contestó mientras me tendía un cigarrillo – Mauricio Romero.
– Yo Adrián Cardo. Encantado
No fumo, pero me pareció que la ocasión lo merecía, así que salimos a la puerta, y cubiertos bajo el angosto soportal fumamos el uno al lado del otro.
– Y a qué te dedicas Adrián – me preguntó, tras lo cual soltó una bocanada de humo hacia el cielo encapotado. Era la suya una voz “jonda” como gusta de llamarlas mi padre.
– Estudio medicina.
– Buen oficio el de médico.
– ¿ Y usted? – le pregunté mientras cogía otro cigarrillo que Mauricio me ofrecía.
Dio una calada a su cigarro antes de contestar:
– No quieras saberlo
Tiró la colilla al suelo, y tras estrujarla con el pie, se sacó un paquete del bolsillo que me tendió. – Considéralo en pago por mi café, porque no sé cómo se tomará el colega que le diga que lo apunte en mi cuenta.
– Claro – le dije extrañado. Le di la mano y este la apretó con su diestra larga y fuerte.
Lo vi encenderse otro cigarrillo mientras marchaba calle abajo. ¡Qué tipo tan raro!
Pasé dentro, apuré mi café, pagué la cuenta de ambos, y de nuevo pan bajo el brazo abrí la puerta del bar. Había parado de llover. Busqué mi moto y cuando fui a echar mano a las llaves caí en la cuenta de que aún no había abierto el paquete.
Rompí el papel marrón apagado que lo envolvía y cuál fue mi sorpresa cuando vi la portada del libro que ante mí se mostraba:

Al llegar a casa y dar buena cuenta del pan, mojándolo en una buena fabada asturiana, se me ocurrió buscar por internet sobre el tema, y encontré el libro colgado en internet. Aquí os dejo el enlace:
http://www.bubok.es/libros/208476/Los-casos-de-Mauricio-Romero-el-detective-de-Cuenca
También podréis encontrarlo en breve en las librerías de Cuenca al módico precio de 12 paves.

@CardufoDaConca
Adrián Cardo Miota