Category: Vega del Codorno



Sin palabras, solo vean:

Vega del Codorno Río Cuervo Nevada - La Bruma /Ismael Castillejo

Vega del Codorno Río Cuervo Nevada – La Bruma /Ismael Castillejo

Nevada Vega del codorno /Ismael Castillejo

Nevada Vega del codorno /Ismael Castillejo

Nevada Vega del codorno  - La bruma / Ismael Castillejo

Nevada Vega del codorno – La bruma / Ismael Castillejo

Cruce de entrada al Nacimiento

Nevada Vega – Cruce Cuervo / Juanfra Cardo

Vega del Codorno Nevada - Vistas desde Mesón Sierra Alta/Ismael Castillejo

Vega del Codorno Nevada – Vistas desde Mesón Sierra Alta/Ismael Castillejo

Vega del Codorno Nevada - Pasarela Cuervo /Ismael Csatillejo

Vega del Codorno Nevada – Pasarela Cuervo /Ismael Csatillejo

Nevada Vega del codorno/ Bar La tejera - Eduardo JNimenez

Nevada Vega del codorno/ Bar La tejera – Eduardo JNimenez

Vega del Codorno Nevada - Explanada Cuervo / Laura Moya Cardo

Vega del Codorno Nevada – Explanada Cuervo / Laura Moya Cardo


Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada - Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Vega del Codorno Nevada – Fotos de la cascada principal del Monumento Natural Nacimiento Río Cuervo cedidas por Eduardo Jimenez Puerta y Laura Moya

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno - Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno – Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno - Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno – Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno - Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno – Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno - Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del Codorno – Hoz de la Marichica /Benito Cardo

Nevada Vega del codorno Barrio de la Cueva desde el Bar de la Ali /Benito Cardo

Nevada Vega del codorno Barrio de la Cueva desde el Bar de la Ali /Benito Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del codorno Barrio La Cueva /Laura Moya

Enero 2013 Nevada Vega del codorno Barrio La Cueva /Laura Moya

Cascada de la Tobilla Vega del codorno /Juanfra  Cardo

Cascada de la Tobilla Vega del codorno /Juanfra Cardo

Enero 2013 Nevada Vega del codorno Río Cuervo desbordado  /Laura Moya

Enero 2013 Nevada Vega del codorno Río Cuervo desbordado /Laura Moya

Gracias a todos los vegueros (Juanfra, Waky, Laura, Isma, Sonia…) que me han cedido las fotos para retratar ese fin de semana de lluvia y nieves del 17 – 20 de enero en la Vega del Codorno.
Melancolía nivel 10!

Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca

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maquis
Aviso para navegantes, la de hoy es una entrada larga como pocas de este blog, pero a mi gusto la más interesante de todas.
Año duro este 2012. Con más luces que sombras, pero con una de estas últimas que ha traído un velo negro al compendio de los 365 días del año del fin del mundo.
Mi abuela Angustias murió este mes de noviembre, y nada ha vuelto a ser como antes. Y es que su sola presencia ya traía una atmósfera de tranquilidad a mi casa de la Vega del Codorno. Tranquilidad que el frío invierno y algún que otro susto en las carnes de otro miembro de la familia no han ayudado a reestablecer.
Lucio ya va siendo mayor. Aunque sigue estando fuerte como un roble, diría que la muerte de su mujer le ha hecho envejecer varios años de golpe.
Yendo al tema que hoy me lleva a escribir, una de las cosas que más me ha hecho ver que hasta él mismo se está empezando a dar cuenta de que los años no pasan en balde (ni siquiera para el Vigía de los Migueletes), es su hasta ahora inédita tendencia a hablarnos de su juventud. Quizá sea porque este momento le recuerda el sufrimiento por el que pasó en aquellos años, pero uno de los temas a los que más recurre es a los años de la guerra, y la quizá aún más dura posguerra.
Una de las anécdotas que más me han llamado la atención es un supuesto encuentro con los maquis.
Cuenta Lucio que, al morir su padre siendo él un niño, como tantos otros españoles, tuvo que ponerse a trabajar. Él lo haría en el monte, entre otras cosas cuidando del ganado.
Uno de los días en que desempeñaba tal labor en la Cañada de las Tablas, cuando él y sus compañeros estaban terminando de comer un guiso de conejo con pan de maíz, vio a unos hombres malvesitdos y famélicos acercarse a su grupo. Siendo él un niño desde luego que nadie se referiría a él, por lo que no tiene conocimiento alguno de lo que aquellos hombres vendrían a hacer a mi pueblo. Pero curioso y rapaz como pocos, mi abuelo preguntaría a alguno, que le respondería que eran maquis y que venían a ver si podían darles algo de comer.
Verdad o no, lo que sí que cuenta mi abuelo es que después de hablar con el cabecilla de su grupo, estos individuos dieron cuenta de los restos de la comida con unos modales que no podían responder a otra cosa sino al hambre voraz que traerían, tras lo cual abandonarían la cañada con dirección hacia el sur.
No sé que veracidad puede tener esta historia, pero la verdad es que me gusta mucho oir a mi abuelo hablar de su vida, pues muchos hay que no saben nada de su familia, muchas veces por la falta de la misma y muchas otras por desinterés.

Esto que voy a enseñaros ahora es un fragmento de un libro que hace tiempo que mi tío Faustino me mandó comprar como trapicheador oficial de la familia que soy. La referencia es esta que sigue:
– F.Cava, Salvador Los guerrilleros de Levante y Aragón. 2 El cambio de estrategia (1949-1952) pp 38-40, Tomebamba Ediciones, 2008; Cuenca.

(…) Sin embargo, uno de los hechos más ilustrativos de los que los condicionantes de acción y represión siguen en parecidos cauces que se implantaran en los inicios de la lucha armada es el que tiene lugar en Vega del Codorno. El día 27 de marzo doce guerrilleros, prácticamente todo el grupo de “Paisano” nombrado anteriormente, con “Elías” de vigilancia cerca del río Cuervo y con “”Luquillas” que se había quedado en el campamento cuidando de un enfermo, se presentaron en casa del antiguo alcalde Feliciano González Cerdán 30 de unos sesenta y cinco años. Su domicilio fue saqueado, se llevaron cuatro jamones, otros artículos de comer, prendas de vestir usadas y unas 4000 ptas. Después, al exalcalde, lo sacarían de su casa y le darían muerte en las inmediaciones de la puerta con cuatro disparos. Allí mismo dejarían varias octavillas indicando el sentido político de tal decisión: “Agrupación Guerrillera de Levante. 5ºSector, 10ª Brigada. EM. Ha sido ajusticiado por falangista recalcitrante colaborador del régimen y verdugo del pueblo. Viva la República. AGL. Muerte a Franco y Falange”. De madrugada, a las ocho de la mañana, su nuera Rufina Cava Garay, del barrio de la Iglesia, daría cuenta en el destacamento al cabo Juan Romero Martí de lo acaecido e inmediatamente toda la dotación del cuartel, conformada además por los números Otilio Plaza Bonilla, Jacinto Villalba Martínez, Miguel Sánchez Moreno, Alejandro Rodríguez Calatrava y Cruz López Solea, se dirigían al barrio de Los Chorretas donde residía el antiguo alcalde y había tenido lugar el trágico suceso.
Los guardias comunicarían inmediatamente a su superior del puesto de Tragacete lo acontecido y mientras tanto se dedicarían a recabar información de todos los moradores de la casa que supieran algo de los hechos. Uno de los primeros que denuncia haber visto a los guerrilleros la noche anterior, sobre las 9 de la tarde al volver de cerrar el ganado en una paridera, es el pastor de Santa María del Val de 17 años, que no sabe escribir y por lo tanto no firmará su declaración, Eleuterio Molina Heras. Pastorcillo del amo ganadero Paulino Cardo de la Hoz (de 30 años), este último yerno del exalcalde asesinado pues estaba casado con Felisa González Ochandio, con domicilio también en el barrio de los Chorretas, casa con casa con su suegro. Viviendas que además se comunican por el interior.
Ha visto, dirá, entre 19 y 20 guerrilleros en la puerta de la casa de su amo. Lo primero que le preguntan es si vive en la casa y al confirmarlo le piden que toque en la puerta que abrirá Paulino Cardo. Al instante tres guerrilleros entrarán en la vivienda y tras paralizar a los moradores llevándoselos a la cocina, les preguntan por el armamento que poseen (una escopeta que hacen traer), por el somatén del pueblo y por la comunicación con las casas colindantes. A todos los retenidos: el matrimonio, los suegros Feliciano González y su mujer Ricarda Ochandio y la cuñada Aurelia González (de 24 años), los sientan junto al fuego y registrarán las dos casas 31, la del exalcalde con la presencia de la madre y la hija, mientras otro guerrillero custodia a la abuela en la escalera, y la de su yerno. El resto permanecería sentado junto al fuego, vigilados por dos guerrilleros. Al poco tiempo de este desarrollo narrativo uno de los guerrilleros se llevaría a Feliciano González al exterior de la casa y acto seguido sonarían los disparos. Los maquis antes de irse conminaron a los asaltados a que nadie saliese de la vivienda hasta el amanecer, cosa que así hicieron ante el temor de las amenazas, la oscuridad de la noche y la distancia existente de un barrio a otro. Antes de irse también preguntaron por el secretario, “El Tuerto”, que en esta ocasión se hallaba en Cuenca.
Como de costumbre, la acción no puede quedar sin reacción pública, notoria y extrajudicial. Posteriormente las fuerzas de la Comandancia establecidas en el pueblo, desplazados desde otros destinos, y todo su operativo al mando del teniente de Tragacete, Manuel Jiménez Miralles 32, detendrían a dos vecinos señalados en las fuerzas derechistas locales como gentes de izquierdas “con malos antecedentes”, sin más. Las personas detenidas el día 29, a las diez de la noche, fueron conducidas desde el Barrio del Molino donde residía la primera de ellas, José Felipe García33 apodado “El Judas”34 al que llevan esposado, hasta el Barrio de la Cueva donde vive el segundo de ellos, Dionisio de la Hoz Castillejo35. A Dionisio de la Hoz no llegarían a esposarlo dada su avanzada edad, más de 60 años, pero sí que le atan las manos con un cordel. Los dos son arrestados como supuestos enlaces de “bandoleros”. Son sus captores el cabo Juan Romero Martí /del Grao de Sagunto, destinado a San Clemente, ahora en Vega del Codorno) y los guardias Miguel Sánchez Moreno (de San Javier, Murcia, del puesto de Huete, de 25 años), Alejandro Rodríguez Calatrava (de Puertollano, puesto de Huete, de 31 años) y Otilio Plaza Bonilla (El Pedernoso, Cuenca, DEL PUESTO DE Honrubia, de 37 años). Su traslado hacia donde se encuentra el teniente para continuar su interrogatorio y al tiempo exigirles que les indicasen y acompañasen al supuesto lugar donde se entrevistaban con la guerrilla, en la Cuesta de la Vega junto al río Cuervo, fue anticipo de funeral. Su asumido crimen por intento de fuga ejemplifica una tétrica fórmula de norma común, reiterada, contra la población de izquierdas. Todos los guardias declararían que al intentar huir los dos detenidos el cabo dio la orden de dispararles y todos les hicieron cuatro tiros con sus respectivas pistolas. Cuatro tiros que tendría cada uno de los cadáveres, precisamente los mismos que había recibido el alcalde ajusticiado por la guerrilla. Curiosa coincidencia del ojo por ojo y bala por bala ejercida desde el poder franquista en otra doble aplicación de la infausta ley de fugas. Desde aquí se marcharía el grupo de “Paisano” hacia el nuevo campamento de Salinas de Valdetablado, habilitado tras el antiguo del año 1948. Unos doce guerrilleros se juntarían en esta ocasión de los que ocho pronto saldrían a una nueva misión, en tanto que los cuatro restantes, entre ellos quien realizaba las labores de cocinero por estas fechas, “Eugenio” y “Luquillas”, se quedarían en el campamento, para al ir a enlazar al cabo de unos días con los que acababan de salir.

30 Fue alcalde tras la guerra civil hasta el año 1945 en el que le sustituye Manuel Castillejo Sánchez, nombrándose también nuevos gestores paulino Cardo de la Hoz y Bienvenido Ferrer Nicola, El término de Vega del Codorno, como zona limítrofe con el río Tajo, había sido paso continuo de gentes hacia el bando nacional. En una ocasión varios vecinos del pueblo actuaron contra este servicio clandestino de pasos dando muerte a dos sacerdotes, el párroco de Torrecilla, Ovidio Martínez González, y al de Valsalobre, Gerardo del Olmo Fernández. Segundo de la Hoz Castillejo, guarda asesinado por la guerrilla en 1947, y en 1939 jefe local de falange, sería uno de los denunciantes tras el final de la guerra de los vecinos que participaron en esta acción durante la contienda. Así se vieron envueltos en dicha denuncia, y en la quema de la iglesia o requisa de reses: Desiderio Martínez Abejar (secretario de UGT), Narciso Ródenas, Narciso Castillejo, Alejandro Checa, Juan Castillejo, Andrés Sánchez, Juan Felipe Cava González, Valentín González, Jesús Rustaraz, Paulino González, Félix Cardo, Pascual Sánchez, Pedro González, Daniel Torrijos Olivares (secretario de la UGT) y Cayo González. Además de esta acción contra un numeroso grupo de vecinos de Vega del Codorno que ingresarían en la cárcel a partir de abril de 1939, también se les encausará por haber requisado para el ejército republicano, de acuerdo con el comité local, unas mil cabezas de ganado lanar al vecino de Priego, Garde, ganado que le sería devuelto al finalizar la guerra civil.
31 Se llevarían en esta ocasión la escopeta de un cañón (que romperían por la garganta y abandonarían sobre unas peñas a unos quince metros de la casa dada su inutilidad como arma de combate), un jamón, once pares de calcetines, un trozo de jabón, una toalla, tres camisetas, un par de pantalones de pana y seis kilos de azúcar de casa de Paulino Cardo, y unas cuatro mil pesetas de la vivienda del antiguo alcalde.
32 Quien realizaría la instrucción sumarial conjuntamente con el guardia Manuel Fernández Álvarez, como secretario.
33 José Felipe García caería muerto a unos tres metros por encima del camino de la Cuesta de la Vega y a unos ochenta por encima de una peguera. Vestía de pana y abarca, y llevaba una manta de cuadros. En la cartera guardaba un billete de cien pesetas y documentos militares a nombre de Víctor Felipe García y José Felipe García y un sobre con matasellos de Francia dirigido a Josefa García. Su cadáver tenía cuatro orificios de balas, uno con entrada por la parte anterior del vientre y tres por la parte posterior de la cabeza.
34 Las razones de la actuación del cabo cara a las detenciones de los vecinos no son otras que sus antecedentes familiares ni siquiera personales y mucho menos denuncias individuales: “dijo que el fundamento de sus sospechas para detener a los mencionados individuos obedece a que los cree enlaces de los bandoleros, porque el primero tiene pésimos antecedentes, dedicándose a vender por todos los contornos géneros o artículos intervenidos y tener un hermano huido desde la terminación de la guerra, llamado Eugenio, que se cree merodea por estos contornos, y el segundo, también de muy malos antecedentes por su mala actuación en esta zona en dicha guerra por ser uno de los que prendieron fuego a las imágenes de esta localidad, habiendo estado en la cárcel por ello, tres o cuatro años, y además tener un hijo llamado Dionisio de la Hoz Cava, que se escapó de un campo de concentración de Toledo y en la actualidad está con los bandoleros de esta comarca y otro hijo del mismo que fue fusilado por als tropas de Ejército Nacional por su actuación” (Causa 1.152-49, AJMM).
35 Su cuerpo estaba a unos cincuenta metros del anterior. Llevaba una pelliza y ropa de pana, así como alpargatas. En su cartera había diversos documentos, tarjetas de identidad, sellos de correos y algunas notas. También portaba un reloj, un estuche de gafas y dos billetes de 25 pesetas. Igualmente su cuerpo mostraba una herida de bala de entrada por la parte delantera del pecho y tres por la parte posterior de la cabeza. Desde luego los guardias tuvieron buena puntería, más que precisa, con los dos “huidos”. Los cuerpos serían trasladados en caballerías hasta el depósito municipal.(…)

Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


Terminado
Hola amigos!
Hoy tenía preparada una entrada sobre mi día de escalada, pero por problemas técnicos se tendrá que posponer.
Ya ando por España, pero solo de vacaciones, y lo cierto es que , aunque echo mucho de menos mi amada Italia, no hay nada como volver al hogar. Y es que las hoces, el casco antiguo, la montaña, la sierra, siempre han estado ahí, pero no las he echado más de menos en toda mi vida. Tengo ansia de acampar en Alto Tajo, de trepar por el Alfar y los Paúles, de desayunar en el casco… ¡Cuánto tiempo no habré perdido, delante del ordenador, la consola, o detrás de la pelota y de algún que otro conejillo!

Lo que hoy os muestro es el trabajo conjunto de dos buenos amigos y un servidor. Los susodichos son Tere y Fito, dos personas con las que he pasado horas delante y detrás de la barra de un bar. Pero no de cualquier bar, sino de Las Cabañas el Sabinar, en la Vega del Codorno, mi pueblo.
La gran pasión de mi jefe, Fito, es el monte, y por ello convirtió su bar restaurante en un museo en honor a la naturaleza, al monte serrano del que todos disfrutamos y pocos sabemos valorar.
A unos 150 kilómetros de Madrid se encuentra un lugar excepcional, un rincón para dejarse llevar, donde, aunque parezca un tópico, las horas no parecen correr, y los meses pasan sin darte cuenta, hasta que la muerte de algún vecino te hace caer de golpe en una realidad que no hace honor a tan privilegiado lugar. Una realidad donde los pueblos no son rentables y la montaña queda olvidada. Tristemente no tardaremos en darnos cuenta de que el abandono del medio rural no es que no sea la solución, si no que se convertirá en un infierno, donde no importarán la bajada de la prima de riesgo, ni la rebaja del déficit. Pues las cifras no limpian el monte de hierba seca ni de ramas caídas, los rescates económicos no empuñan mangueras ni evitan que hectáreas se calcinen y que pueblos caigan en ruina. Muy en voga están las protestas por los recortes en sanidad y educación (y yo soy uno de los que grita hasta que se queda sin voz), pero lo cierto es que no nos paramos a escuchar los gritos de auxilio de pueblos y montes que están condenados a desaparecer en un ambiente social como el que se nos presenta, en el que, para aumentar el control que ya tienen sobre nosotros, nos quieren reunir a todos en las ciudades, pues manteniendo las ovejas en un solo y gran rebaño, es más fácil de hacer con ellas lo que les venga en gana.

Yendo a cosas un poco más alegres, os dejo un vídeo que realizaron Fito y Teresilla para darle promoción a la zona y al negocio donde tantos y tan buenos momentos he compartido tanto con ellos dos, como con mis buenos amigos Waky, Jose Ramón y el Gallino.

Y aquí unas fotillos que hemos ido haciendo para las rutas guiadas:
salto

Ciervo2

Ciervo Ojos

Ciervos2

Culetes

Defenderwaki

focarros

Liebreceta

Manada

Ojos Fito

Perfecta

Perfecta2

rayon

rayones

rayones2
Chorrero

Ciervas mirando

Ciervecetillo olmos

Ciervos fila

Ciervos lejos

Cuevezucha

Dehesa de los olmos

Mirador
Ésta no será la última vez que os cansinee con mi tierra queridos amigos.
Un abrazo!
Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca


LA VEGA DEL CODORNO

Cómo bien ha dicho Fernando en alguna ocasión, él y yo, aunque diametralmente opuestos en ciertas cosas, hay temas en los que coincidimos completamente. Quizás algo que tenemos en común es nuestra completa falta de sentimiento patrio. Sin embargo, ambos coincidimos en el amor incondicional a la ciudad que nos ha visto nacer, que nos ha visto corretear juntos desde que tengo uso de razón; nuestro amor hacia Cuenca. Y será éste uno de los temas capitales de nuestro blog; Cuenca: esa gran desconocida.

Fernando pertenece a una familia conquense de pura cepa. Sin embargo yo no. Mis padres provienen de distintos pueblos de la Sierra de Cuenca, y si ahondamos más en el pasado, por parte de padre vengo de Teruel. Yo voy a hablaros del pueblo de mi padre, la Vega del Codorno.

La Vega es un pequeño pueblo de la serranía alta más próximo a la frontera con Guadalajara que a Cuenca capital, y cuando digo que es pequeño, es que es muy pequeño. Censados están unos 200 habitantes, pero allí viviendo no habrá más de 90. De orígenes no muy arraigados en la historia, la Vega era un fértil valle donde las gentes de Tragacete tenían huertos y cuadras

Vistas de la Vega/ Cedida por Adolfo Sequí

para su ganado. Definitivamente se fueron asentando  y empezó a  conformarse un pueblo realmente singular; 14 barrios desperdigados a lo largo de la hondonada; conformación que, junto con la construcción de dos escuelas en barrios diferentes, ha propiciado que gente del mismo pueblo, no se conozca hasta sus años de internado en Cuenca.

Pero no es solo la curiosa configuración urbanística del pueblo (anárquica, y de arquitectura poco esplendorosa) lo que da a este lugar ese aire de pueblo anclado a inicios del siglo veinte, perfectamente salido de la pluma de Delibes en “El camino”, o de Torcuato en “La edad prohibida”; se trata de un paraje con un preciosismo natural inigualable. A escasos kilómetros del pueblo se encuentra el Nacimiento del Río Cuervo, declarado Monumento Natural en 1999. Es éste un entramado tobáceo y musguso sobre el que se despeñan

Montaje Nacimiento / Fotos cedidas por Adolfo Sequí

cascadas y chorreras, dejando un arcoíris de colores donde el marrón y el verde nos recuerda que nos encontramos en una de las provincias con mayor densidad arbórea de Europa. Abajo en el pueblo, guardadas celosamente por

Cascada de la Tobilla / Fuente propia

los vecinos se puede encontrar otra formación de similares características, que nada tiene que envidiar a su famoso vecino; la cascada de la Tobilla.

El núcleo popular y administrativo del pueblo es el Barrio de la Cueva, al que da nombre la gigantesca cueva que como milenario guardián ha cuidado de cada uno de los vegueros que ha visto nacer. Todos los años antes de Nochebuena el pueblo se reúne al abrigo de la Cueva y al calor de las llamas, patatas asadas y algún que otro chato de vino mientras se representa un tradicional Belén Viviente, con 45 años recién cumplidos.

Lugares también interesantes son las ruinas celtíberas de la Ermita, las frías pozas de Barojoso, la hoz de la Marichica y sin duda alguna la lista interminable de fuentes que como el Alambique y el Cinorrio pueblan como orgullosos vecinos el municipio conquense.

Amigos, os presento como hijo y nieto de vegueros mi pueblo, la Vega del Codorno, pues será escenario de más de un relato que publique en este blog, y por invitaros a visitar esta pequeña maravilla de la madre naturaleza, que con frío y duras nevadas nos recuerda el duro trabajar de antepasados que como nosotros disfrutaron de la belleza de la tierra, pero que también sufrieron las inclemencias de trabajarla con frío y nieve para que nosotros hayamos podido disfrutar de unas comodidades que no merecemos y que haríamos mal en no agradecerles a ello, nuestros padres y abuelos.

Webs de Interés

http://www.nacimientoriocuervo.com/ – Web oficial de ATURVECO.

http://meteovegadelcodorno.es.gp/ – Web de consulta de la situación climatológica del pueblo.

http://vegadelcodorno.wordpress.com/ – Blog dedicado al pueblo (aún en construcción).

http://www.facebook.com/groups/284403748248731/ – Página de facebook dedicada al pueblo.

Adrián Cardo Miota

@CardufoDaConca

Logo del grupo The Vegas Stones/ Fuente propia


…comenzaron a departir, mientras daban unos grados más de temperatura a sus helados huesos con una botella de whiskey barato, mezclado únicamente con la humedad del ambiente…

Paisaje de la Serranía conquense/Fuente Propia

Día frío en aquel tortuoso camino forestal de la sierra de Cuenca. Un Nissan Patrol rompía el silencio vespertino, tratando de apartar a su paso el bloque de nieve que se había ido formando durante todo el día. La tarde iba dejando paso a la noche mientras en el interior del vehículo se desarrollaba una acalorada discusión.

Carlos, el conductor, “conocedor” de los caminos afirmaba que estaban apunto de llegar, mientras que su pareja, Mar, no paraba de increparlo, acusándolo de haberlos perdido. En el asiento de atrás, Antonio y Nuria presenciaban la disputa, manteniendo silencio, pero apoyando en secreto a Mar; llevaban toda la tarde dando vueltas, y la llegada de la noche no auguraba un final feliz.

A Carlos y Antonio los unía una gran amistad desde hacía años. Habían ido juntos al colegio desde el jardín de infancia , y aunque su relación no empezó realmente bien, con el paso del tiempo consiguieron ese grado de complicidad que te lleva a vivir innumerables aventuras con alguien. Todo se remonta a uno de esos recreos en los que dos clases enemigas se enfrentan en una batalla campal. Carlos, de impronta serrana, y Antonio al que por varios kilos de más conferían una fuerza anormal, fueron los cabecillas de sus respectivos miniejércitos, y como tales, tuvieron que batirse en duelo. Tras una ardua pelea, acabaron ambos castigados sin siesta durante un mes, y Carlos con medio incisivo de menos. Pocos podrían imaginar que esa media hora diaria de desvelo, llevaría a esos dos bestias a embarcarse en una larga y fructífera amistad.

El reloj marcaba las 19:00 cuando Carlos, resignado, tuvo que encender las luces largas, y empezar a asumir que se habían perdido. En un alto a la derecha del carril divisaron una torre naranja que resplandecía a la luz de los faros del coche. Bajo ella había una pequeña casa de piedra sin ninguna luz en su interior.

Antonio sugirió que sería un refugio, y que allí no viviría nadie. Tras unos minutos de incertidumbre, se decidieron a entrar. Aparcaron el coche en un pequeño techado que había a escasos metros de la casa y los dos hombres se bajaron del mismo. La puerta de madera estaba atada con un cordel a un clavo anclado a la pared. Carlos lo desató y juntos entraron. Al no ver nada Carlos abrió su teléfono móvil y, mientras su amigo volvía al coche a por una linterna, empezó a reconocer el interior. Al fondo a la derecha había unos bancos de piedra alrededor de una mesa hecha a partir de un tocón de madera, a la izquierda una litera lo suficientemente grande como para acomodar a las dos parejas, y al frente, en el centro había una chimenea. En ese momento entró Antonio iluminando la estancia, seguido de Mar y Nuria que empezaban a tener miedo en el coche, pues ya era de noche cerrado. Pronto empezaron a repartir tareas, y mientras Antonio y Mar adecentaban el lugar, Carlos salió en busca de leña seca y Nuria decidió subir a lo alto de la torre, a ver si divisaba el pueblo objeto de tanta búsqueda.

Sendero nevado que conduce a la cabaña/Fuente Propia

Media hora llevaban esperando en el interior, cuando Nuria y Carlos entraron empapados, pero con un pequeño montón de madera, tanto seca como verde, suficiente para aguantar unas cuantas horas. Antonio prendió la lumbre y en escasos minutos disfrutaron del calor de las llamas. No queriendo alejarse del fuego, se sentaron en el suelo delante de éste, cuando Carlos empezó a sacar la carne que tenían previsto cocinar en la vitrocerámica de la casa rural en la Vega del Codorno. Pinchando unos trozos en unos hierros que encontraron bajo la litera, acercaron la carne al fuego y esta empezó a dorarse. Tras horas dando vueltas, habían desarrollado un hambre atroz y pronto dieron cuenta de hasta dos tandas de chuletas de cordero. Una vez satisfecha esta necesidad, cada pareja se acurruco a un lado del fuego, y comenzaron a departir, mientras daban unos grados más de temperatura a sus helados huesos con una botella de whiskey barato, mezclado únicamente con la humedad del ambiente. Nuria contó que no había visto nada desde la torre, pues una densa niebla impedía ver más allá de unas decenas de metros. Carlos explicó que mientras buscaba leña había visto unas pisadas de jabalí a unos metros de la cabaña. Al oír esto último Mar se abrazó más a su novio, denotando lo poco que le satisfacía el hecho de tener ese tipo de vecinos. Antonio, siguiendo el ejemplo de su amigo, atrajo hacia si a su novia, ante lo cual ella dejó escapar un mohín de disgusto que no pasó desapercibido a nadie.

La pareja no pasaba por uno de sus mejores momentos. Antonio y Nuria vivían en sitios diferentes, él estudiaba arquitectura en Valencia, mientras Nuriaestudiaba bellas artes en Cuenca. Durante tres años su idilio amoroso se había mantenido contra viento y marea, hasta que, semanas atrás, Antonio, comido por la vergüenza, había confesado una infidelidad en una fiesta en su colegio mayor. Nuria, que jamás había dudado del amor que su novio sentía por ella, se sintió traicionada, humillada, pero tras un corto tiempo de separación, volvió con él. Pero las cosas no habían vuelto a la normalidad. Su relación actual no iba más allá de frugales momentos de sexo sin amor, tras los cuales se formaban tensos y prolongados silencios.

Antonio maldecía aquel día en el que se dejó llevar por sus más primarios impulsos, pues, nada más hacerlo supo de su error, y no podía parar de pensar en que había jodido lo más bonito que había tenido en su vida. Luchó mucho para volver a recuperarla, y una vez conseguido, nada parecía igual. Ya no había confianza, compenetración… En innumerables ocasiones se descubría a si mismo preguntándose si les quedaría algo de amor. Lo único que sentían ambos era un ardiente deseo sexual. Ya no pasaba día en el que no compartieran momentos de sexo animal, desgarrado, desnudo de cualquier emoción.

Nuria se apartó de su novio, y excusándose con que tenía que salir a orinar, abandonó la cabaña. Ya fuera, subió los escalones de la torre de vigilancia, y una vez arriba, sacó un paquete de tabaco y un Zippo del bolsillo izquierdo de su pantalón. Apenas había comenzado a fumar cuando apareció Carlos.

– Dame uno que entre en calor – le pidió Carlos mientras frotaba sus nudillos.

– Hace meses que no fumas.

– La ocasión lo merece. ¿Qué coño ha pasado ahí dentro? – preguntó cauteloso Carlos, pues sabía a donde podía llevarle aquella pregunta.

Los dos jóvenes se conocían desde poco antes de que ésta empezara con su amigo. Desde adolescente Carlos solía frecuentar los garitos más bohemios de Cuenca, pues nunca había aguantado la estridente música que el grueso del colectivo juvenil tanto veneraba. Un día se encontraba en una tetaría leyendo los cuentos de Poe mientras fumaba tabaco aromático en cachimba, cuando una joven de pelo corto y ondulado lo sacó de su ensimismamiento para pedirle fuego. Al levantar la vista de su libro, Carlos quedó impresionado por la sencillez de la belleza de la muchacha que tenía delante. Más que interesado en conocerla, la convenció para que compartiera con él lo que quedaba en la cachimba. Y después fumaron otra, y después fueron a la casa de éste a fumar marihuana, y después compartieron un cigarrillo, desnudos después de follar.

Nuria había resultado ser una chica inteligente de buena familia, que en un momento de su vida había decidido cortar con la vida que sus padres habían ideado para ella. Ese arrebato de rebeldía la llevó a matricularse en Bellas Artes, hecho que le acarreó un gran distanciamiento con su padre, y algo que también esperaba; le cortó el grifo económico que la había mantenido desde siempre. Sin dinero y teniendo que afrontar el desembolso que le suponían sus estudios, Nuria comenzó a trabajar en un pub de blues de un amigo en el casco antiguo de Cuenca.

– No puedo más Carlos, no lo aguanto. Por más que he intentado hacerme a la idea de que esto puede ir bien, no consigo sacarme de la cabeza el daño que ambos nos estamos haciendo. – una lagrima empezó a correr los rosados pómulos de Nuria.- Primero él, y ahora yo contigo. Nuestra relación no tiene sentido alguno. He de decírselo.

Carlos, que ya estaba preparado para tener esta conversación, pues la veía venir desde hacía semanas, se armó de valor para decir aquello.

– No creo que sea lo mejor. Antonio es como mi hermano, y jamás me lo perdonaría, de hecho ni yo me lo perdono. – en ese momento soltó la mano que Nuria le había tendido segundos antes. – Y además está Mar, que no se lo merece. Además siempre ha sabido que tú me gustas por encima de cualquier otra mujer que haya pasado por mi vida. Si se enterara de lo nuestro la perdería para siempre.

Pino nevado en la Vega del Codorno/Fuente Propia

Nuria rompió definitivamente a llorar, y se tiró a sus brazos. Carlos la abrazó como amigo suyo que era, mientras trataba de impedir que una lágrima rebelde desfilara por el dorso de su cara. Él estaba de espaldas a la cabaña, con lo que no vio que de ésta salían Antonio y Mar. Nuria, que sí los vio aparecer, se dejó llevar por el rencor, y besó en los labios a Carlos, a lo que él respondió besándola con más fuerza y pasión. Antonio y Mar que vieron todo desde abajo se quedaron blancos. Antonio, henchido de furia, subió corriendo las escaleras, y en cuanto vio a Carlos volverse, le golpeó con toda la fuerza de su puño derecho en el lado izquierdo de la cara. Carlos se tambaleó y de no ser por la barandilla se habría precipitado hacia el suelo. No contento con lo hecho, Antonio empezó a pegarle puñetazos en los costados. Nuria que seguía llorando trató de parar a Antonio, y se llevó un empujón con el que salió despedida contra la baranda de la derecha. No pudiendo creer lo que había provocado, se fue escurriendo hasta quedar tendida en el suelo de la torre, sujetándose su abdomen malherido.

Antonio paró sus acometidas y bajó corriendo a donde se encontraba Mar llorando sin consuelo. La abrazó y juntos pasaron a la cabaña.

Unos minutos más tarde Antonio consiguió calmar a su amiga, a pesar de lo cual ésta seguía temblando y con la mirada perdida. Antonio rebuscó en su mochila y de ella sacó un mechero, un paquete de papel de arroz, y un chivato lleno de marihuana. Lió un porro y lo encendió. Tras disfrutar de unas primeras caladas, lo pasó a Mar. Esta lo aceptó con resignación y fumó mientras miraba hacia ningún lugar. Mucho tiempo hacía que Mar no fumaba, y no recordaba los efectos que en ella producía el THC absorbido en sus pulmones. Desde siempre la hierba le producía una excitación especial, en el momento en que el humo entraba por su faringe, un pícaro calor sacudía sus músculos y le endurecía los pezones bajo su ropa. Esta vez no fue distinto, y pronto se lanzó sobre Antonio, al que empezó a besar mientras aún no se habían secado sus lágrimas. Antonio se dejó llevar y la cogió por la cintura y la sentó sobre su regazo. Mar quitó la chaqueta de su amigo, a lo que éste respondió de la misma manera, quedando al poco ambos con los torsos desnudos, completamente ajenos al frío que minutos antes sentían.

Mientras tanto, una situación completamente distinta se desarrollaba fuera. Carlos y Nuria ya habían bajado de la torre y se disponían a entrar para hablar con sus respectivas parejas, cuando empezaron a oír gemidos que salían de la cabaña, aún con la puerta abierta. Carlos pasó primero y encontró a Antonio apoyado contra la pared de la derecha, mientras Mar subía y bajaba entre sus piernas expulsando por su boca sensuales gemidos de placer, acompasados con la casi imperceptible respiración de Antonio. Carlos salió por la puerta y, bien por el rencor, los efluvios del whiskey que aún persistían, o por el firme deseo de hacerlo, cogió a Nuria y comenzó a besarle su frágil y delicado cuello, suavemente primero, y descontroladamente después, a medida que notaba la excitación de esta otra. Sin dejar de besarse, y quitándose prendas casi a cada paso que daban, pasaron dentro y se dejaron llevar por la excitación del momento, uniéndose al pagano festival que llevaban a cabo sus compañeros. A Mar no pareció molestarle que Carlos comenzara a besar su espaldar mientras Nuria lamía el torso de Antonio. Los últimos leños se consumieron pocos minutos después, pero nadie pareció percatarse de ello.

Cuando los tibios rayos de sol comenzaron a hacerse paso entre los troncos de los árboles, los cuatro amantes yacían dormidos abrazados los unos a las otras. El primero en despertar fue Carlos, que levantó, se acercó a la chaqueta de Nuria y cogió un cigarrillo que prendió cuando se sentó a contemplar la escena. ¿Qué los había llevado a aquello?,¿porqué habían perdido el control de aquella manera?, y lo más revelador, ¿porqué no sentía ningún remordimiento?

Adrián Cardo Miota @CardufoDaConca