En otro de los innumerables días de lluvia de Roma, que por cierto, están empezando a artarme, fui a comer con Victoria y Pablo a la mensa, y tras la ya tradicional Pizza de patata con queso y orégano, decidí acmpañarlos a dar un paseo por el centro.
Roma es una ciudad reciosa, pero tremendamente disfuncional, y si al caos diario le añades unas pocas gotas de agua, se convierte en una ciudad “invivible”. Y los medios de transporte público, no solo se colapsan, sino que, inexplicablemente, se reducen en número, así que , tras esperar largo y tendido en Viale Ippocrate por fin cogimos l autobús que nos llevaría a Campo dei Fiori.
Aconsejados por el canario David, nos dirigimos a Piazza Farnese, y tras atravesar una calle salient, llegamos a Via Giulia, una calle de mediano tamaño, si no recuerdo mal, adoquinada, que otrora fuera la primera sede de la fontana de Piazza Trilussa. A mitad de la calle se encuentra la Chiesa Santa Maria dell’orazione e la morte.
Pasamos y encontramos una monja que nos instó a dejar limosna, y así hice, dejé 5 céntimos para la Santa Iglesia Apostólica Romana. Bajamos a la Cripta, principal atractivo del lugar, y esto es lo que, tras bajar una empinada y oscura escalera, encontramos:
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qué era más tétrico?
– Los cráneos con los nombres de sus “propietarios” grabados, junto a la fecha y tipo de muerte.
– El cráneo agujereado por una bala.
– La guadaña.
– La lampara de vértebras.
– Que fuera una iglesia.
– Que aún HOY DÍA sigan metiendo cráneos de afiliados a la cofradía…

Otro rincón oculto de Roma.
No creo que sea el único que os muestre.
Adrián Cardo Miota
@CardufoDaConca

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